Concentrados y Extractos de Cannabis: Qué son

Hoy se encuentran a disposición del público una gran cantidad de concentrados de cannabis diferentes. Varían entre sí en la técnica de extracción utilizada, en textura, color, y perfil de cannabinoides y terpenos. Los concentrados pueden alcanzar más del 99 % de pureza de cannabinoides, lo que crea todo un mundo nuevo de formas de consumir cannabinoides.

Hasta las últimas dos décadas, los extractos de cannabis existían únicamente en forma de tinturas de alcohol o hachís frotado a mano. Incluso durante ese tiempo, los que elaboraban los extractos de cannabis eran los distribuidores clandestinos de cannabis y los químicos experimentales. Desde la legalización del cannabis, se ha disparado la popularidad de los extractos de cannabis por todo el mundo, y la innovación tecnológica acompaña al desarrollo de las técnicas de extracción del cannabis.

Actualmente, se le están aplicando al cannabis técnicas de extracción como la destilación fraccionada, la cromatografía y la extracción de CO2, lo que resulta en extractos de cannabinoides casi puros. Hoy, ya se puede encontrar THC y CBD puros en forma de aislados o destilados y pueden alcanzar niveles de pureza superiores al 99 %.

3 métodos de extracción diferentes

Existen varias maneras de purificar el cannabis con el fin de eliminar la materia vegetal y dejar únicamente la resina. Todos los productos que se obtienen a través de estas técnicas diferentes podrían denominarse «hachís» de manera poco precisa, pero los que forman parte de esta industria por lo general distinguen entre los métodos tradicionales de elaborar hachís y las técnicas modernas de extracción.

1. Hachís y extractos de hachís

Puede que a partir de los métodos de elaboración de hachís de forma tradicional (es decir, la frotación a mano y el tamizado en seco) se obtengan productos de muy alta calidad, pero debido a los medios mecánicos de separación, es casi imposible evitar que quede algo de materia vegetal entre las glándulas de resina.

La textura y el color del hachís elaborado de forma tradicional se ven influidos por varios factores, entre los que se incluyen la cantidad de materia vegetal residual, la técnica y el nivel de compresión. Asimismo, el hachís frotado a mano debe su coloración oscura a la oxidación superficial del THC.

2. Extracción con agua

Utilizar agua a punto de la congelación para ayudar a separar los tricomas de la materia vegetal no es una idea nueva, aunque sin duda las técnicas se han ido perfeccionando cada vez más a lo largo de los años. Técnicamente hablando, este proceso es un proceso mecánico, no es químico, ya que la resina del cannabis es indisoluble en agua y, por lo tanto, el agua no actúa como disolvente.

La forma más básica para obtener hachís con agua consiste en rellenar un frasco o tarro con agua, hielo y materia de la planta; después se cierra el tarro herméticamente y se agita. La agitación separa los tricomas de la materia vegetal, y la densidad diferencial de las respectivas partes hace que los tricomas se hundan mientras que la materia de la hojas flota. Este proceso se ha perfeccionado a lo largo de los años al mejorar las técnicas de agitación y filtración hasta el punto en que se pueden obtener extractos muy puros.

Un buen ejemplo es el ice-o-lator, vendido en Amsterdam, con el que se lleva obteniendo hachís mediante el uso de hielo o agua durante años, y la pureza de determinados extractos es tal que actualmente se conocen cada vez más como extractos no disolventes o «sin disolvente», sobre todo en el mercado de los EE. UU. Como veremos más adelante en el artículo, a veces los consumidores prefieren los extractos obtenidos sin disolventes ya que hay menos posibilidades de contaminación.

El hachís no es muy conocido por la mayoría de estadounidenses, a diferencia de la mayoría de europeos. Es la forma más tradicional de extracción de cannabis (probablemente porque no requiere maquinaria ni productos químicos), que ya existía mucho antes de que los extractos se popularizasen en los EE. UU. Cuando se disparó el mercado estadounidense del cannabis, ya se había desarrollado la tecnología para las extracciones químicas con disolventes, y por lo tanto, el hachís siguió siendo mucho más popular en Europa que en EE. UU.

3. Extracción con disolventes

Con el fin de separar completamente los tricomas de la materia vegetal, es necesario un proceso químico en lugar de uno mecánico (aunque hay varios procesos de extracción química que también utilizan fases mecánicas, por ejemplo, moler, congelar y filtrar).

La separación química requiere el uso de un disolvente capaz de disolver los tricomas; estos disolventes pueden ser tanto polares (alcoholes como el etanol o el isopropilo) como no polares (butano, hexano). Las técnicas de extracción más recientes y sofisticadas utilizan CO2 como disolvente.

La polaridad química se refiere a la carga eléctrica presente en una molécula. Una molécula polar (como el H₂O) lleva una carga positiva en el átomo de oxígeno y cargas negativas en los dos átomos de hidrógeno. Debido a la diferencia en la carga, tiene un dipolo neto (dos polos opuestos). Una molécula apolar (como el metano, CH₄) tiene la misma distribución de carga y por lo tanto no tiene ningún dipolo.

En términos generales, un disolvente apolar disolverá una disolución apolar, y un disolvente polar disolverá una disolución polar: por ejemplo, el butano disolverá el aceite, y el agua disolverá el azúcar. Sin embargo, la clasificación de los disolventes en nada más que polares o apolares es demasiado simple, ya que la polaridad química es de hecho una escala relativa.

Una forma de medir la polaridad consiste en echar un vistazo a la constante dieléctrica del disolvente. Esta constante dieléctrica es una medida separada, la relación de la capacidad eléctrica global de una sustancia frente a la de un vacío cuando se aplica una tensión específica, pero coincide bastante bien con la polaridad que es una medida útil.

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5 tipos diferentes de extractos de cannabis

Dependiendo del tipo de técnica de extracción que se utilice, se consigue un producto final diferente. Los extractos difieren en color, textura, perfil de terpenos (y, como consecuencia, en sabor) y en el perfil de cannabinoides.

Con determinadas técnicas de extracción, es más probable que quedan residuos de disolvente en el producto final, y generalmente dan como resultado extractos de mala calidad y potencialmente inseguros. Otros no requieren ningún tipo de disolvente. Dependiendo del productor, de su presupuesto y del equipo de extracción que tengan a su disposición, ciertas técnicas son preferibles a otras.

1. Cannabis rosin

Rosin es una forma de extracción sin disolvente. Todo lo que hace falta para hacer rosin es calor. Las flores de cannabis se envuelven en algún tipo de papel absorbente, como por ejemplo papel de pergamino, y se presionan entre dos placas calientes. Los tricomas y la resina se derriten y separan de la flor pegándose en el pergamino, de donde luego se puede retirar.

Esta técnica se ha popularizado como un extracto de cannabis para los aficionados al hazlo tú mismo. En el último par de años, rosin ha atraído a los fabricantes a escala comercial, ya que requiere una tecnología muy básica y no hace falta usar ningún tipo de disolvente.

2. Wax y shatter

En la última década, los extractos de cannabis llamados wax (cera) y shatter se han convertido en las formas más populares en los EE. UU. La técnica de extracción de wax y de shatter es casi idéntica, pero la agitación después de la extracción da paso a dos texturas diferentes: una es cerosa, la otra es vidriosa y desmenuzable.

Para hacer wax o shatter, los productores suelen utilizar la extracción de butano. Las flores de cannabis se meten en un recipiente en forma de tubo. Luego se bombea butano a través del recipiente a alta presión y, al actuar como disolvente, extrae los cannabinoides y los terpenos del material vegetal. Luego se aplica calor para que se evapore cualquier residuo de disolvente. Cuando se agita el producto final, se crea un extracto más ceroso. Cuando se deja enfriar sin agitar, el producto final se parece más al shatter.

3. Aceite de cannabis y de hachís

Los concentrados de aceite de cannabis, sobre todo en forma de aceite de CBD, se están convirtiendo en una de las formas más populares de consumir cannabinoides. El aceite de hachís de butano (BHO) fue una de las primeras formas de aceite de cannabis, y siguió siendo la manera más popular de extraer aceite hasta hace poco, cuando se descubrió que el CO2 es mejor disolvente.

A alta presión, el CO2 se convierte en líquido, momento en el que puede bombearse a través de las flores de cannabis. Al actuar como disolvente, extrae un espectro completo de los compuestos del cannabis, como cannabinoides, terpenoides e incluso flavonoides.

Una vez que se reanuda la presión, el CO2 vuelve a convertirse en un gas y, por lo tanto, no hace falta mucho trabajo para eliminarlo del producto final. Es una de las formas más limpias de extraer los cannabinoides, y obviamente los es porque apenas hay riesgo de contaminar con disolventes el producto final.

La mayoría del aceite de CBD de la época actual se elabora utilizando esta técnica. Es mucho menos peligrosa que la extracción con butano y produce grandes rendimientos. Sin embargo, es una tecnología cara y, por lo tanto, generalmente la utilizan los fabricantes muy consolidados.

4. Hachís

Como se ha mencionado anteriormente, el tradicional frotado a mano del hachís es una forma de extracción de cannabis. Sin duda, el hachís es la forma más antigua de concentrado de cannabis. Incluso hoy en día, se sigue haciendo hachís frotado a mano, aunque no hace falta decir que la industria ha desarrollado tecnología para facilitar la extracción del hachís.

El hachís frotado a mano se encuentra con mayor frecuencia en Marruecos e India, donde todavía se practica esta antigua técnica de extracción de cannabis. Las flores se frotan entre las palmas de las manos, y después de un rato, el material resinoso de la flor se acumula quedándose pegado en las palmas de las manos y en las yemas de los dedos. Cuando esta resina se despega de las manos, se convierte en hachís.

Entre las técnicas modernas para hacer hachís, se incluyen el hachís bubble, o como lo conocen los residentes de los Países Bajos, el ice-o-lator. Aunque la cera (wax) y el shatter a veces se denominan hachís, no lo son en el sentido tradicional, ya que utilizan la extracción química en lugar de la extracción manual/mecánica.

5. Cannabinoides aislados

El mercado del cannabis se ha disparado con los extractos de cannabinoides puros, ya que este tipo de producto les resulta infinitamente versátil a los fabricantes de productos de cannabis. La tecnología de la extracción le ha dado a la industria del cannabis la capacidad de extraer cannabinoides puros, como THC puro y CBD puro.

En los EE. UU., se venden como CBD y THC aislado o destilado. En muchas partes de Europa, como los Países Bajos, el CBD aislado no está disponible para el público. Sin embargo, se puede utilizar para fabricar productos de CBD como aceite, productos de uso tópico y tinturas de CBD.

Los cannabinoides aislados son producto de una destilación muy sofisticada. La extracción de CO2 se utiliza para crear un concentrado de cannabis, que luego se pasa a través de un kit de destilación fraccionada. Este dispositivo permite que se destilen todas las diferentes fracciones del cannabis. Cada cannabinoide se evapora a una temperatura diferente, y al usar la destilación fraccionada, cada cannabinoide se puede destilar por separado para su posterior extracción.

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